miércoles, 17 de octubre de 2012

Esto es como en las elecciones, decimos dentro de 4 años talvés se arregla la cosa...

Una de las cosas que más fascina en Guatemala es el fútbol. Impresionante como hay una avalancha de seguidores, de los cuales yo no escapo, que admiramos y creemos que es el deporte más hermoso del mundo. Y no es que estemos locos solo en Guatemala, realmente es una locura permanente el tema del fútbol a nivel mundial a tal grado que le pagan millonadas de dólares o euros a 22 pelones para que corran tras de un balón esférico e intenten meterla en la portería del adversario. Ya "despenicándolo" de esta manera hasta parece insensatéz el fútbol, pero para los que somos fanáticos de tan noble deporte nos vale madres esa locura; es más... la disfrutamos intensamente cada vez que hay partido.

Sin embargo he de confesar que hace mucho renuncié al fútbol nacional, y no es falta de patriotismo sino más bien una simple deducción lógica me hizo llegar a la conclusión de que nunca iremos a un mundial de fútbol mayor al menos no haciendo lo que hemos hecho toda la vida. Alguna vez alguien dijo que no teníamos la constitución física para tener un buen nivel futbolístico, pero creo que eso es una mentira emitida por alguien que no sabe cómo explicar el porqué no podemos clasificar a un mundial. Hay demasiados factores para deducir porque no podemos clasificar a un mundial, tanto que la evidencia es abrumadora. Comenzando desde las instituciones creadas por el estado para administrar los fondos para promover este deporte en Guatemala (CDAG y FEDEFUT) hasta la última que se echaron 3 jugadores que se "vendieron" por aproximadamente $ 30,000. Vicios como estos, por mencionar solo los extremos del problema, pasando porque no son jugadores profesionales. Busqué la definición de profesional en un diccionario en línea y una de sus definiciones es: "Persona que realiza su trabajo con aplicación, seriedad, honradez y eficacia". Entonces de entradita con esos 4 parámetros, talvés solo nos queda como futbolista profesional don Marco Papa, que si ha pagado el precio y tiene las 4 cualidades para llamarse a si mismo profesional. Tal es su caso que juega ahora en la liga holandesa.

Haciendo un gran licuado en mi mente y pensando en la publicación de una amiga que con el resultado de Guatemala ante EEUU puso en su estatus de facebook: "Esto es como en las elecciones, decimos dentro de 4 años talvés se arregla la cosa...", (aclaro que mi amiga lo publicó en son de broma), me deja pensando en Guatemala, en lo que hacemos, en como elegimos a los gobernantes que dirigen el destino del país cada 4 años. ¿Realmente estamos haciendo lo correcto en la forma en que los elegimos? ¿Somos en general un país pensante que elige con la cabeza y no con el temor o la necesidad a sus gobernantes? Uno de los pilares propagandistas del actual presidente Otto Pérez Molina, era la seguridad civil, y efectivamente creo que por eso ganó. No abrumadoramente, pero obtuvo mayoría de votos y precisamente en las áreas más afectadas por la delincuencia común, como es la ciudad por ejemplo. Sin embargo escribiendo ahorita esto tengo aún en mi mente el recuerdo de ayer que asaltaron a mi asistente por robarle el celular, lo golpearon en el vientre y entre los carros que estaban siendo asaltados sale uno de los conductores armado y mata a uno de los ladrones, el otro logra escapar con lo robado. Así como era hace 200 años el lejano oeste, así es mi Guatemala. Eso me hace pensar que no se ha cumplido nada de lo que se ofreció y es más, recientemente su estrategia de sacar al Ejercito de Guatemala a patrullar y cumplir con tareas de protección civil, fue un desastre dejando 8 víctimas mortales en Alaska, Guatemala. En ese breve resumen pienso que elegimos porque pensamos que la solución era un exmilitar de "mano dura" para aplacar los problemas de delincuencia tanto común como organizada que vivimos, pero no fue así. Casi me atrevería a decir que el actual gobierno tiene incertidumbre de como solucionar esta problemática y como podrá cumplir su promesa de seguridad y acabar con la delincuencia común si es que la logra cumplir.

Pero como ya me aburrí de echarle el clavo de todo lo que me pasa como ciudadano al gobierno de turno, pienso que el cambio para una mejor Guatemala está en mi, está en elegir a un hombre como presidente y no a uno que quiera llegar a mandar, y eso me lleva a pensar que no solo estamos obligados a reformular nuestro pensamiento acerca del voto para las próximas elecciones, sino también hacerle saber al que ocupe la silla presidencial que está allí porque el pueblo así lo quiso y está para servir y no para servirse. Hay mucho, pero mucho trabajo que hacer para que Guatemala cambie, y no sucederá en uno ni dos gobiernos de turno. Falta tiempo y deberán de morir una generación de extrema derecha asfixiada por la desmedida codicia de acumular dinero sin pensar en el bienestar común, así como una extrema izquierda que piensa que estorbando o escribiendo artículos llenos de rabia en algun periódico hace oposición.

Generaciones dinosaúricas, que son hombres viejos, con mente reprobada y paradigmas obsoletos. Y yo que escribo esto y usted que me lee somos una generación intermediaria entre esos dinosaurios mentales, y la generación de adolescentes frescos que tienen una mente dispuesta a aprender algo, sea bueno o sea malo. Es decir que podemos ser muros de contención para evitar que esos pensamientos obsoletos se cuelen a nuestros hijos e inculcarles un nuevo paradigma que lleve a Guatemala a posicionarse como una nación con un estado completo y eficáz, capaz de cubrir todas las necesidades de sus habitantes sin importar cual lejos vivan en el territorio nacional, donde haya un seguro social para todo trabajador, donde ningún niño sufra hambre ni tenga que ir a hacer malabarismos a un semáforo para ganarse unas monedas, donde haya acceso a servicios financieros, donde haya educación plena con un sistema repensado para que todo Guatemalteco pueda aprender no solo a leer y a escribir, sino que sea capaz de optar a una beca internacional para completar sus estudios como profesionista. Cuando como Guatemaltecos repensemos esto para emitir nuestro voto, pero a la vez pongamos nuestro granito de arena para sacar a Guatemala de ese fatídico número uno como país con la peor problemática alimenticia, o con altos niveles de analfabetismo, entonces, y solo entonces, capacitaremos y tendremos ciudadanos pensantes, capaces de emitir un mejor voto, y no uno comprado con una buena casaca o una gorrita o una playera.

Es decir que nuestra responsabilidad no solo cae en votar y elegir correctamente a los gobernantes de turno, sino también en poner nuestro granito de arena como iniciativa privada para ir rompiendo ese círculo vicioso de la ignorancia y la necesidad en los que menos tienen, mucha más responsabilidad tenemos aquellos que decimos llamarnos cristianos.

Regreso al fútbol, el fin de semana hay liga inglesa y liga española, y seguiré admirando ese deporte tan hermoso en países donde se juega profesionalmente, donde se ve pasión y entrega de los jugadores para ganar cada partido. Algún día cuando hayan cambios radicales en el fútbol nacional entonces también tendremos una gran liga nacional de fútbol, y Guatemala podrá clasificar a un mundial. Bien dice Galeano en su libro "Fútbol a sol y sombra"; "El fútbol y la patria están siempre atados", por eso creo que hay tanto Guatemalteco que sigue creyendo en esa desalineada selección, porque quiere gritar un gol mundialista algún día en un gran estadio vistiendo como capa una bandera azul y blanco; se lo digo porque a mi me gustaría también hacerlo...

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